ENTRENAMIENTO LUMBO-ABDOMINAL
SALUDABLE.
Las sesiones de entrenamiento abdominal deberían incluir
varios ejercicios, ya que no existe una única tarea que cumpla dos criterios
principales, es decir, producir un nivel de activación elevado en todos los
músculos del abdomen y no ejercer un estrés importante en las estructuras
raquídeas.
Aquí podemos observar algunas referencias a tener en cuenta
durante nuestros entrenamientos.
Criterios de seguridad y efectividad de un ejercicio
abdominal:
- Ejercicios
que supongan una activación mioeléctrica moderada-intensa en los músculos
de la pared abdominal.
- Que
impliquen la mayor inhibición posible de los flexores coxofemorales.
- Que
supongan un nivel de compresión inferior a 3000 Newtons.
Se aconseja el fortalecimiento de los músculos anchos del
abdomen (oblicuos y transverso abdominal)
En lo referente a las progresiones a seguir sería apropiado
comenzar con curl-up y continuarlo con superficies inestable como podría ser
balones de fit-ball o tablas de equilibrio variadas.
Es aconsejable no realizar las series al inicio de la sesión
de entrenamiento a no ser que el fortalecimiento de esta sea objetivo
principal, esto se debe al principal papel estabilizador de esta región que
puede afectar negativamente al desarrollo de otros ejercicios si se ve agotada.
En cuanto a la velocidad de ejecución y bajo la consigna de
ejercicio saludable es recomendable realizar estos ejercicios a una velocidad
media o lenta de una manera dinámica o estática para el mantenimiento o mejora
del raquis lumbar, por el contrario si el objetivo es el rendimiento deportivo debería
aplicarse a gran velocidad el ejercicio.
Por otra parte, en lo referente a la frecuencia de entrenamiento de la
musculatura abdominal, debería atender al proceso de supercompensación y
garantizar la recuperación suficiente para asegurar las adaptaciones y evitar
el sobreentrenamiento.
El grado de intensidad ira siempre sujeto al nivel del
esfuerzo exigido por los ejercicios. La variación en dicha intensidad en los
ejercicios abdominales vendrá determinada por, el tipo de ejercicio, la velocidad de ejecución, etc.
El entrenamiento de estabilización raquídea puede ser
adecuado en una lógica microprogresión en integración neuromuscular, aunque en
muchas ocasiones, el primer elemento de estabilización, adecuada progresión y
trabajo de la musculatura estabilizadora, nace de una correcta ATPE (actitud
tónico postural equilibrada) durante la ejecución de los ejercicios y no de
comprometer la capacidad neuromuscular para desarrollar ejercicios desafiando a
dicha musculatura.
